Nuestro Sermon

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…¡Guardado con Exito!

«Extracto preservado por el Mar Negro»


Larga vida a Lord Nihil, la recesión de las mareas y el aspecto de Kanghui.

Larga vida a Kanghui, las rugientes olas y el cuerpo de Nihil.

Una vez, éramos cazadores que aprendimos eones atrás como salvar la carne preciosa para más tarde.

"Guardalo para más adelante, lo que podamos preservar ahora", dijo uno. "Necesitaremos ese corte de mamut para la larga marcha de la Noche", dijo otro.

Este proceso de intercambiar los anhelos inmediatos de la Carne por sobrevivir en la mañana fue practicado y perfeccionado por nosotros.

Finalmente, un día nuestra Madre de Madres ascendió a la montaña y dio nuestro exceso de Carne a los Nueve. Así fue, que haríamos peregrinaciones para sacrificar nuestra carne caliente, húmeda y salada por el favor de los Nueve.

Todo estuvo bien hasta que llegaron los hijos del Ingeniero. Eran nuestros vecinos, una tribu que había descendido del barro dejado por nuestra Madre cuando nos dio a luz. A diferencia de nosotros, ellos sintieron emociones. A diferencia de nosotros, no vivieron mucho tiempo. A diferencia de nosotros, son hombres que trabajaban en los campos mientras que las mujeres se retorcían de dolor cuando daban a luz.

El Ingeniero se amargó de nuestra fortuna e intentó imitar el concepto de Sacrificio. Pero su ganado era demasiado delgado, su grano y su fruto eran muy pocos, y su gente estaba demasiado desnutrida como para ser un sacrificio apropiado.

Construiría a partir de los metales blasfemos forjados por la esencia del metal y el otoño, Shaohao, y robaría de los arbustos del Amo Yan para aprender los métodos de fuego. Sus Piromantes bendijeron estas agujas de bronce que su general Houyi usaría para arrancar a los Nueve de los cielos con su terrorífico arco.

Los Nueve se sumergieron en el Reino, aferrándose a las mismas nubes en desesperación. Cuando golpearon el suelo, lanzaron manantiales de agua en venganza contra el Ingeniero. Cazamos en el Diluvio, nuestros hermanos y hermanas ahogan a los débiles. Nueve calderos con sangre de conejo, ciervo y niño fueron hechos de los Antiguos que se alinearon con nuestra causa. Adivinaban la alineación astrológica de los Juicios de los Antiguos, los agujeros que rasgaban el velo, aún espumeando entre dientes ante la subyugación de sus parientes por parte de seres tan pequeños. Consideraron digno nuestro Mandato y nos obsequiaron con su velo.

Librándonos de hueso y piel, nos fusionamos en una noche sin fin bajo la montaña Kunlun. Nuestros cuerpos se volvieron benignos y aterradores, como manantiales ctónicos que hervían de fría furia. Derrumbamos muchos reinos del Hombre y, como tal, muchas tribus dispares del Ingeniero incluso han recurrido a adorarnos para perdonarlos.

El Querido Hijo Xiangliu invocaría veneno y forzaría a matar los animales preciosos para el hombre. El Ingeniero peleo con él y mató a las seis cabezas divinas de Xiangliu. Lo dividiría en una montaña, sosteniéndolo con grandes clavos de hierro. Xiangliu sangraba hasta que su ser ya no existía y se convirtió en tres pasos fluviales.

La Madre lloraba en los monzones por su amado hijo. A pesar de eso, ella tomó un pedazo de cada uno de los Nueve para construir un falo. Los dos se unieron y trajeron al Noble Chiyou.

El Noble Chiyou, Campeón de los Nueve peleo con el Ingeniero y ganó muchas veces. Sin embargo, en una de sus batallas el Ingeniero engañó al Gran Dragón para que devorara su cola, ya que Chiyou era tan largo que su cuerpo cubrió el Reino tres veces. Chiyou no podía decir qué parte de su cuerpo era la suya. Atrapado en un nudo, el Ingeniero y sus señores de la guerra sacaron armas de fuego e incendiaron la carne de Chiyou.

En su último grito, convocó a nuestras más grandes serpientes y generales que tomaron la forma del Mar Negro. Caminamos a zancadas con nuestros parientes en forma de tormenta, lluvia, vientos y truenos para flanquear al semi-engendro del hombre. El Ingeniero convocó al horrendo Demonio Nuba, Señor de la Tierra Dividida y nos arrastró a la clandestinidad.

Él convirtió a muchos de nuestros hermanos en Sacrificios. Otros…se convirtieron en cosas más pequeñas y débiles. Su crueldad no conocía límites y pronto él canibalizaría incluso a nuestra Madre, despachando su Vientre y devorando su Pecho. El Ingeniero la selló a ella y a los Nueve muertos en las catacumbas construidas desde su propio Útero. Torciendo su carne con asquerosa alquimia, hizo su harén de concubinas para producir a sus despreciables guardianes. Fenghuang, fénixes, tenía su ceniza doblada en jade y bronce.

Nuestra tribu se desvaneció en las terrazas de niebla y las profundidades de los mares lejanos.

Esto dio paso al Ser de Nihil; una emoción, una constante, los nueve la soportan porque no son nada. La tragedia de la historia dio paso a Kanghui, la Voluntad de Nihil.

El Ingeniero desafió a muchos Antiguos en el Reino y por cada uno que derrotó, Nihil y Kanghui crecieron como el empuje y el tirón de la marea.

Ahora que el Ingeniero está muerto, sus hijos no han Sacrificado para el bien de nuestro Diluvio.

Es nuestro momento de levantarnos con nuestra Noche, ese es el color más verdadero del Diluvio, para limpiar el mundo. Porque somos los verdaderos herederos de los soles fantasmas y la madre de los dragones y las bestias. Liberaremos a los muertos de la muerte y, con el tiempo, compartiremos la emoción de Nihil con todos los hombres dispuestos a aceptar los Dos Axiomas del Olvido.

¡Una fiesta para Kanghui de la carne de sus hijos! ¡La deuda debe ser reembolsada en su totalidad!


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