Enroque Parte 1

7 de Marzo de 2000
EN ALGUNA PARTE DEL SURESTE AMERICANO

"¿A dónde vamos, papá?" Alice tuvo que gritar por encima del ruido; la parte superior estaba abajo en el Mustang '84, que navegaba a aproximadamente 90 mph con "Land of Confusion" a todo volumen desde el estéreo. El sol se ponía en el horizonte delante de ellos, y un nido de rayas moradas y rojas en forma de remolino iluminaba el atardecer.

"Ciudad nueva", gritó Kilroy de vuelta. "Nuevo hogar. Tú conoces la rutina." Era cierto que estaba cansado de repasar las reglas con Alice sobre su constante movimiento. A los nueve años, se había convertido en una niña bastante autosuficiente, y era más capaz de mantener un debate con él que nunca. La mejor opción de Kilroy con ella era, por lo general, ejercer el poder ejecutivo de la paternidad, lo que frustraría a su hija hasta el final.

"Sí, lo sé", respondió ella, mirando por la ventana. La canción de Genesis terminó, y el locutor de radio regresó con su optimismo alegre habitual, hablando sobre las victorias de Gore y Bush en las primarias presidenciales. "Esto es aburrido", dijo Alice. "¿Puedo apagar la radio?"

Kilroy la complació, girando la perilla de volumen hacia la izquierda hasta que hizo clic. "Mira", dijo disculpándose, "Sé que ha sido difícil estos últimos tres años, siempre huyendo así. Sé que no ha tenido tiempo de hacer muchos amigos de su edad. Pero eres muy especial, Ya sabes. No eres como los demás niños. Y algunas personas quieren que te lleven por la forma en que eres especial. Estoy haciendo esto porque no quiero que esas personas te lastimen."

"Lo sé, papá", dijo Alice. "No estoy molesto contigo."

Kilroy le acarició el pelo juguetonamente, virando el auto hacia una rampa de salida. "Paremos por la noche", dijo, mirando alrededor en busca de carteles de motel.

"Si hay algo que he aprendido a lo largo de los años, es que las malas noticias invariablemente llegan a la mitad de la noche."

"Tienes razón, Ben", susurró Kilroy al televisor. Estaba viendo la repetición nocturna de un episodio de Deep Space Nine, sin poder dormir en el hotel almizclado. En la cama junto a él, Alice dormitaba en la noche, tranquila como una paloma.

El teléfono móvil, un Nokia 640, vibraba en la cómoda junto a él. Lo recogió y miró la pantalla monocromática, luego presionó la tecla Navi. "Carter", dijo. "Te dije que no llamaras a este número a menos que fuera un—"

"…una emergencia absoluta, lo sé", terminó el británico en el otro extremo de la conversación. "Bueno, lo es. Te han encontrado."

"¿Qué?" dijo Kilroy, un poco demasiado fuerte, haciendo que Alice tosiera en su sueño. Dobló la esquina hacia la puerta, ahuecando el teléfono con la mano. "¿Cómo podrían saberlo? Cubrí todos los rastros posibles."

"Están mejorando", respondió Carter. "Tu destreza tecnológica es formidable, sin duda, pero la Fundación tiene acceso a ciertos recursos. Ahora están enviando a alguien a tu puesto. Debes salir de allí inmediatamente antes de que te alcance."

"¿Solo un agente?" preguntó Kilroy. "Eso no debería ser demasiado difícil."

"No es un agente", dijo Carter. "Este es especial. Es un nuevo investigador, un médico de renombre. Le llamé tan pronto como obtuve la información, y no estoy seguro de cuánto tiempo tiene. No lo subestimes, y no te enfrentes con él."

Kilroy colgó el teléfono y se lo metió en el bolsillo trasero. Agarró su chaqueta, encendió el interruptor de la luz y le quitó las mantas a su hija dormida. "Hora del espectaculo, Alice", dijo con firmeza, "Paddy Wagon está en camino."

Alice inhaled sharply, blinking at the harsh lights. "Not again," she grumbled, shaking herself out of the slumber and sitting up along the side of the bed.

"Sorry, scout," said Kilroy, "you can sleep in the car. Thirty seconds, we're out of here. Jump to it."

They sprung into coordinated action, having done this a half dozen times already. The baggages were left packed save for the next day's outfit, and they'd already both bathed upon arrival. Thirty-five seconds later, Alice was dressed and carrying her backpack as her father helped her out of the motel window.

They scurried across the parking lot, ducking behind cars, until they reached a white Cadillac Seville far from their Mustang. Kilroy popped the driver's side lock easily, and Alice tumbled over the seat into the passenger side. Kilroy slumped into the driver's seat, nodding to Alice. "Do your magic, sweetie," he said.

Alice nodded back. The ignition of the car turned over slowly at first, then roared to life. Kilroy put the car in drive and punched it.

"Keep your head down," he said, "this might get—"

His words were cut off by gunfire. The back window of the Seville cracked from two bullet holes, the trajectories of which only barely missed Kilroy's head. "Son of a bitch," he yelled, keeping control of the car.

He was back on the highway in seconds. Alice was huddled beneath the windows, looking up at him, crying. "Daddy," she blubbered, unable to articulate anything else.

"I know, sweetie," he shouted back. They'd been in close calls before, but never this close; never gunfire close. "Just hold tight," he added. "I'm not going to let anyone hurt you. Not ever."

There was a screech of tires behind him. Kilroy glanced in the side mirror; a Ford Crown Victoria was gaining on them with dogged determination. "Magnificent bastard, is he?" muttered Kilroy. "Well, then, we'll just have to even the odds." Kilroy swerved over the median strip, directly into the oncoming lane, narrowly missing a collision with a tractor trailer before ending up on the shoulder.

The Crown Victoria gave chase, nonchalantly performing the same maneuver, but failing to make it to the shoulder; the driver remained in the oncoming lane on purpose, swerving in and out of headon traffic maniacally. Kilroy floored it along the shoulder, barely outrunning the mad driver as the Seville kicked up a cloud of stones behind him. "This fucker is crazier than I am," said Kilroy aloud. In an impulse, he banked the car hard right into the path of the Crown Victoria, tearing across two lanes and back over the median strip before the pursuer had a chance to compensate, and driving onto the oncoming cloverleaf.

Kilroy exhaled. "Jesus," he said, "that was—"

Three more shots came across the bow of the car, one grazing the hood, leaving a streak of metal where the paint layer had been. "Shit!" yelled Kilroy. "How the fuck did he—"

WHAM! The Crown Victoria rammed the side of the Seville, doing major cosmetic damage to both cars. Kilroy nearly veered into the guardrail from the impact, struggling to keep the vehicle on the road. He glanced up at the driver for the briefest instant as the car came at them again, and as the operative leveled a classic revolver at Kilroy he clearly saw his eyes: one green, one blue, one hazel…

Then, without warning, the Crown Victoria sailed ass-over-teakettle through the air, its entire automatic transmission jamming in mid-stroke, and it careened over the side of an overpass, tumbling as it landed in a cornfield.

Alice was panting heavily, her eyes wide as nickels. Kilroy looked to her, then looked back at the smoking wreckage trailing behind them. "You did that?" he asked, slightly surprised.

"I'm not going to let anyone hurt you, daddy," she replied. "Not ever."

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